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¿Estás consumiendo suficiente proteína? Descubre cuánto necesitas y los tipos que debes incluir en tu dieta.


Si bien durante todo el día se necesita una cantidad adecuada de proteína, fortalecer mejor los músculos es lo que lleva a tener mayor masa muscular, no ingerir más proteína.

No se puede desarrollar la musculatura sin el consiguiente ejercicio físico.

«El cuerpo no es capaz de almacenar la proteína y una vez que satisface sus necesidades, toda cantidad adicional sirve para energía o se almacena como grasa. El exceso de calorías, provenga de la fuente que sea, será almacenado como grasa en el cuerpo”, indica el Dr. Edward Wempen, dietista y entrenador personal.

Luego, explica que ingerir más proteína también conduce a la elevación de los lípidos en la sangre y a enfermedad cardíaca, debido al alto total de grasa y de grasa saturada de muchos alimentos con elevado contenido proteico.

Además, ingerir mayor cantidad proteína puede ejercer presión sobre los riñones, lo que plantea un riesgo adicional para las personas con predisposición a enfermedades renales.

¿Cuánta proteína es necesaria?

Entre 10 y 35 por ciento de las calorías deben ser proteicas.

Por lo tanto, si usted necesita 2000 calorías, entre 200 y 700 calorías deben provenir de proteínas (50 a 175 gramos).

La cantidad diaria recomendada para prevenir deficiencias en un adulto sedentario promedio es de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal. Ejemplo: una persona que pesa 75 kilogramos debe consumir 60 gramos de proteína diarios.

Quienes hacen ejercicio con regularidad también necesitan más proteína, alrededor de 1.1 a 1.5 gramos por kilogramo.

Lo mismo ocurre con las personas que regularmente levantan pesas o entrenan para una carrera o una competencia ciclística y necesitan entre 1.2 y 1.7 gramos por kilogramo.

Ingerir excesiva cantidad de proteína equivale a comer a diario más de 2 gramos por kilogramo de peso corporal.


¿De dónde proviene la proteína? 

Según el Dr.Wempen las alternativas proteicas más sanas provienen de fuentes vegetales, tales como:

  • Soja, frutos secos, semillas, frijoles y lentejas
  • Carnes magras, como la carne blanca y sin piel de pollo o de pavo y cortes magros de carne o cerdo
  • Varios pescados
  • Claras de huevo
  • Productos lácteos con bajo contenido graso

“En lugar de tomar suplementos, abastezca sus necesidades proteicas con estos alimentos integrales.

Los suplementos no superan en eficacia a los alimentos, siempre y cuando la ingesta energética sea la adecuada para formar masa magra.

La comida precocida no contiene todo lo que uno necesita de los alimentos, y los fabricantes tampoco saben todo lo que la comida debe contener.

Los alimentos auténticos posiblemente tengan componentes provechosos para el cuerpo, aunque todavía no se los haya descubierto; por lo tanto, siempre tenga cuidado con la comida producida en un laboratorio”, añade el doctor.

Autor:
Daniel Rey Barberi

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